Sostenibilidad corporativa, ¿qué es y de dónde viene?

Si se mezclan el desarrollo sostenible, la responsabilidad social corporativa, la teoría de los grupos de interés y la rendición de cuentas, se obtienen los cuatro pilares de la sostenibilidad corporativa. Este concepto, que ha ido evolucionando, lo están adoptando los directivos empresariales como una alternativa al modelo tradicional organizacional de crecimiento y maximización de los beneficios.

Durante estos últimos años, ha habido una importante discusión entre los medios de economía, académicos y opinión pública sobre la sostenibilidad corporativa. A menudo, se utiliza este término junto a otros como “desarrollo sostenible” y “responsabilidad social corporativa”, e incluso a veces como sinónimo de estos. Pero, ¿qué es la sostenibilidad corporativa? ¿qué relación tienen con los otros términos?, y, ¿por qué es importante? En este artículo se abordarán estas cuestiones.

 

¿Qué es la sostenibilidad corporativa?

Esto puede ser visto como un nuevo, y más evolucionado, paradigma de la gestión empresarial. El término paradigma se usa, deliberadamente, para decir que la sostenibilidad corporativa es una alternativa al modelo tradicional empresarial de crecimiento y maximización de los beneficios. La sostenibilidad corporativa no solo reconoce la importancia del crecimiento y los beneficios empresariales, sino que también requiere que la organización persiga objetivos sociales, especialmente aquellos relacionados con el desarrollo sostenible, como son la protección del medioambiente, justicia y equidad social, así como el desarrollo económico,

A través de la revisión bibliográfica, se sugiere que este concepto ha pedido prestados elementos de cuatro conceptos algo más asentados:

  1. Desarrollo sostenible
  2. Responsabilidad social corporativa
  3. La teoría de los grupos de interés, o stakeholders
  4. Y la teoría de rendición de cuentas

 

Desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible es un concepto amplio y dialéctico que pone en una balanza la tanto al desarrollo económico como la protección medioambiental y la equidad social. Este término se popularizó en 1987, en el libro Nuestro futuro común, publicado por la Comisión Mundial sobre Medioambiente y Desarrollo (CMMD). La CMMD describió este concepto como el desarrollo capaz de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades. O, como se describe en el libro, “un proceso de cambio, en el que la explotación de recursos, las inversiones, la orientación hacia el desarrollo tecnológico y el cambio institucional están en armonía y son capaces de mejorar tanto el potencial actual como el futuro para satisfacer las necesidades y aspiraciones humanas”.

Este amplio concepto combina economía, justicia social y ciencias medioambientales con la gestión de los negocios, políticas y leyes.

En Nuestro futuro común, (Universidad de Oxford, 1987), la CMMD reconoció que alcanzar el desarrollo sostenible no se puede conseguir si simplemente se deja en manos de los reguladores gubernamentales y actores políticos. El libro reconoce que la industria tiene un papel muy importante. Los autores argumentaron que, mientras que las organizaciones siempre han sido el motor del desarrollo económico, también necesitan ser más proactivas para equilibrar ese papel con la equidad social y la protección del medioambiente, en parte por haber sido la causa de ciertas situaciones no demasiado sostenibles. Pero, también porque tienen acceso a los recursos necesarios para superar estos problemas.

La respuesta, por parte de la industria, a la llamada de atención de la CMMD llegó por etapas, ya que todo el mundo tuvo que lidiar con como se suponía que el desarrollo sostenible debería parecer. La primera señal de apoyo llegó de la mano de la Cámara Internacional de Comercio, cuando emitió la Carta de Empresas a favor del Desarrollo Sostenible en 1990. Más tarde, en 1992, le siguió el libro Cambio de Rumbo, de Stephen Schimidheiny junto al Consejo de Empresas a favor del Desarrollo Sostenible, (actualmente el Consejo Mundial de Empresas a favor del Desarrollo Sostenible). Ambas publicaciones se centraron en el papel de las organizaciones en el desarrollo sostenible, los autores argumentaron que apoyar al desarrollo sostenible era tanto una necesidad económica como una necesidad medioambiental y social. Desde entonces, numerosos líderes de empresas y organizaciones se han sumado al apoyo de los principios del desarrollo sostenible.

La contribución del desarrollo sostenible a la sostenibilidad corporativa es doble. Por un lado, ayuda a asentar las áreas en las que las compañías se deberían enfocar: la medioambiental, la social y la actividad económica. Por otra parte, pone en común un objetivo social por el que trabajar entre las empresas, los gobiernos y la sociedad civil: la sostenibilidad ecológica, social y económica. Sin embargo, el desarrollo sostenible no es capaz de proveer los argumentos necesarios, por sí solo, para que las empresas tomen conciencia plena de estos problemas. Estos argumentos vienen junto con la responsabilidad social y la teoría de los grupos de interés.

 

Responsabilidad social corporativa

Como el desarrollo sostenible, la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es un concepto amplio y dialéctico. A grandes rasgos, la RSC lidia con el papel de las empresas en la sociedad. La premisa principal es que los directores empresariales tienen la obligación ética de tener en cuenta y abordar las necesidades de la sociedad, por lo que no deben trabajar solo por los intereses de los accionistas o de la propia empresa. La RSC puede ser considerada como un debate en el que, habitualmente, la cuestión no se centra en si las empresas tienen la obligación de considerar las necesidades de la sociedad, sino hasta qué punto deben tenerlas en cuenta.

La RSC existe desde bastante antes que el concepto de desarrollo sostenible. En 1973, un artículo de Nicholas Ebserstadt situaba la historia de las RSC en la antigua Grecia, dónde los equipos de gobierno ya establecían normas de conducta para empresarios y comerciantes (Gestionando la Responsabilidad Social Corporativa, Little, Brown and Company, 1977). Desde entonces se ha debatido el papel de las empresas en la sociedad.

Según Archie B. Carroll, uno de los grandes autores sobre RSC, la era moderna de la RSC comenzó con la publicación del libro Las Responsabilidades Sociales de los Empresarios, de Howard Bowen en 1953. A partir de ahí, muchos autores han escrito sobre el tema. Durante las primeras décadas después de 1953 el foco principal de estudio era si los directivos empresariales tenían la responsabilidad social de tener en cuenta las necesidades de la sociedad. Para 1980 ya se había asumido de manera generalizada que los directivos sí tenían esta responsabilidad, y el foco de los estudios pasó a cómo debería ser la RSC en la práctica real.

Los defensores de la teoría de la justicia social defienden que una sociedad justa es aquella en la que se toman en cuenta las necesidades de todos los miembros que la conforman, y no solo las necesidades de aquellos con poder y riqueza.

Los argumentos en favor de que los directivos empresariales tienen esa responsabilidad ética con la sociedad se extraen de teorías filosóficas:

  • La teoría del contrato social. Esta teoría defiende que la sociedad está compuesta por una serie de contratos explícitos e implícitos entre las personas, las organizaciones y las instituciones. Estos contratos fueron evolucionando de manera que se pudieran realizar intercambios entre los componentes de la sociedad, bajo un ambiente de confianza y armonía. Según esta teoría, las empresas, como organizaciones, llevan a cabo contractos con otros miembros de la sociedad y a cambio reciben recursos, bienes, así como la aprobación social para, a cambio, actuar de manera adecuada.
  • La teoría de la justicia social. Esta teoría, que es una variación (y a veces un punto de vista opuesto) de la teoría del contrato social, se centra en la justicia equitativa y distributiva. Cómo, y según qué principios, se distribuyen los bienes (el poder, la riqueza y otros intangibles) entre los miembros de la sociedad. Los defensores de la teoría de la justicia social defienden que una sociedad justa es aquella en la que se toman en cuenta las necesidades de todos los miembros que la conforman, y no solo las necesidades de aquellos con poder y riqueza. Como resultado de esta teoría, los directivos deberían considerar como distribuir esos bienes de la manera más adecuada y justa para la sociedad.
  • La teoría de los derechos. Como es de esperar, esta teoría se centra en el significado de los derechos, en los que se incluyen los derechos humanos fundamentales y los derechos de propiedad. Uno de los argumentos en esta teoría es que, los derechos de propiedad no deberían invalidad los derechos humanos. Desde una perspectiva de la RSC, esto se aplica sobre los accionistas de una empresa, que, a pesar de tener ciertos derechos de propiedad de la empresa, no tienen legitimidad para sobrepasar los derechos humanos de los empleados, los miembros de la comunidad local y otros grupos de interés.
  • Teoría deontológica. Esta teoría aborda la creencia de que todo el mundo, incluidos los directivos empresariales, tienen el deber moral de tratar a todas las personas con respeto, así como el deber de escuchar y tener en cuenta sus necesidades. Esta teoría se ha llegado a considerar como “la regla de oro”.

La responsabilidad social corporativa contribuye a proporcionar los argumentos éticos sobre los cuales los directivos deberían trabajar, en pro de un desarrollo sostenible: si la sociedad cree que el desarrollo sostenible es un objetivo útil, las organizaciones tendrán la obligación ética de ayudar a la sociedad a moverse en esa dirección.

 

La teoría de los grupos de interés

Este concepto es relativamente nuevo, popularizado por primera vez por R. Edward Freeman en 1984. En ese año, en su libro Gestión estratégica de los negocios: un enfoque sobre los grupos de interés (Pitman Books, Boston, Mass, 1984), Freeman definía a los stakeholders como “cualquier grupo o individuo que puede afectar o es afectado por la consecución de los objetivos corporativos”. La premisa principal de esta teoría es que cuanto más fuerte son las relaciones con grupos externos, más fácil será alcanzar los objetivos empresariales. Del mismo modo, cuanto más débil sea esa relación, más difícil será alcanzar los objetivos corporativos. Las relaciones de lazos fuertes son aquellas basadas en la confianza, el respeto y la cooperación. A diferencia de la RSC, considerada como un concepto más filosófico, la teoría de los stakeholders se basa en ayudar a reforzar las relaciones entre la empresa y los grupos de interés externos, para de esta manera, desarrollar una ventaja competitiva.

Uno de los primeros retos a los que se enfrentan las empresas ante esta teoría es el de identificar a sus grupos de interés. Hay un acuerdo común entre las empresas de que hay ciertos grupos que indudablemente se consideran grupos de interés, como los accionistas e inversores, empleados, clientes y proveedores. Más allá de estos, parece que resulta más difícil asentar los criterios para identificar otros stakeholders. Gran parte de los autores están de acuerdo en que, para que el término stakeholder tenga cierta relevancia, debe haber alguna manera para separar aquellos grupos de interés de los que no lo son. Algunos autores han sugerido que los grupos de interés son aquellos que participan de alguna manera en la actividad empresarial. Otros autores proponen que, si se consideran los impactos globales de la industria (como el cambio climático o cambios culturales promovidos por el marketing y la publicidad) cualquiera sería un grupo de interés. Actualmente, el criterio que para definir a estos grupos sigue en debate.

Llegados a un punto en el que se asume que los principales grupos de interés han sido identificados, el próximo reto para las empresas es el de desarrollar estrategias para interactuar con ellos. Esto se considera reto porque, normalmente cada grupo de interés tienen unos objetivos, prioridades y necesidades diferentes del resto de grupos. Los accionistas e inversores quieren un retorno de la inversión óptimo; los empleados quieren un entorno de trabajo seguro, salarios competitivos y cierta seguridad de su trabajo; los clientes exigen productos y servicios de calidad y buen precio; la comunidad quiere inversión en la misma, etc. No obstante, hay un conocimiento generalizado de que los objetivos para la estabilidad económica, la protección ambiental y la justicia social son comunes entre varios de los grupos de interés. Pocos grupos discutirían en contra de estos puntos, pero sí que se puede debatir sobre el nivel de prioridad que se le otorga a cada uno.

La contribución de esta teoría a la sostenibilidad corporativa viene por la suma de argumentos empresariales por los que las organizaciones deberían trabajar hacia un desarrollo sostenible. Con esta teoría se sugiere que entra dentro el propio bien empresarial trabajar en esta dirección, de manera que se refuercen las relaciones entre grupos de interés para así conseguir alcanzar los objetivos empresariales.

 

La rendición de cuentas

El cuarto y último concepto que sustenta la sostenibilidad corporativa es la rendición de cuentas. Esto se entiende como la responsabilidad, legal y/o ética, de reconocer las acciones por las que la empresa es responsable. La rendición de cuentas se diferencia de la responsabilidad en que, el segundo concepto se refiere al deber de actuar de cierta manera, mientras que la rendición de cuentas hace referencia al deber de explicar, justificar o comunicar sobre sus acciones.

En el mundo corporativo, existen diferentes relaciones de rendición de cuentas, pero la más relevante, dentro de este tema, es la relación entre la gestión empresarial y los accionistas. Esta relación se basa en el modelo fiduciario, que a se vez se basa en la teoría de la agencia, donde la corporación es el “agente”, y el accionista el “director”. Esta relación se puede ver como un contrato donde el “director” confía al “agente” su capital, y el “agente” es responsable de utilizar dicho capital para beneficiar al “principal”. Además, el agente es también responsable de como se utiliza ese capital y de conseguir un óptimo retorno de la inversión.

La sostenibilidad corporativa no debe ser restringida por el modelo tradicional fiduciario, ni por las relaciones entre directivos empresariales y accionistas. Las empresas llevan a cabo contratos (explícitos e implícitos) con otros grupos de interés de manera habitual, de manera que esos contratos pueden servir como base de las relaciones de rendición de cuentas. Por ejemplo, aquellas compañías que obtienen permisos y aprobaciones por parte de reguladores para la gestión de sus instalaciones, a menudo, son declarados responsables por el cumplimiento de los términos de dicha aprobación.

La contribución de la teoría de rendición de cuentas a la sostenibilidad corporativa consiste en que esta ayuda a definir la naturaleza de las relaciones entre los directivos y el resto de la sociedad. Además, asienta los argumentos por los que las compañías deben informar sobre su actividad económica, social y medioambiental, y no solo sobre la actividad financiera. En 1997, John Elkington, de la consultoría británica Sustain Ability, llamó a este modelo de rendición de cuentas (medioambiental, social y económico) como el reporte del triple objetivo (triple bottom line reporting).

La sostenibilidad corporativa es un paradigma nuevo y evolucionado de la gestión empresarial. A pesar de que el concepto reconoce la necesidad de obtener beneficios, difiere bastante del modelo tradicional. Ahora se pone un mayor énfasis en la actividad económica, medioambiental y social, y la comunicación pública de dichas actividades.

Esto es lo que la sostenibilidad corporativa toma de cada concepto anteriormente explicado: el desarrollo sostenible asienta las áreas de acción en las que las empresas se deben centrar, y también promueve la visión de los objetivos sociales por los que las empresas deben luchar. La RSC aporta los argumentos éticos, y la teoría de los grupos de interés aporta argumentos empresariales por los que las empresas deben trabajar hacia los objetivos del desarrollo sostenible. La rendición de cuentas proporciona motivos racionales por los que las empresas deben reportar públicamente sobre su actividad en esas áreas.

Por ahora, no todas las compañías apoyan los principios de la sostenibilidad corporativa, y no parece probable que, al menos de manera voluntaria, lo vayan a hacer. No obstante, un gran número de empresas han hecho público su compromiso con la protección del medioambiente, la justicia social y equitativa y el desarrollo económico. De hecho, ese número continúa creciendo. Esta tendencia será reforzada si los accionistas y otros grupos de interés apoyan y recompensan a las empresas que actúan movidas por el espíritu de la sostenibilidad.

35 respuestas a “Sostenibilidad corporativa, ¿qué es y de dónde viene?”

  1. Elizabet Arcila dice:

    el gobierno debe garantizar que se lleve a cabo

  2. elizabet Arcila dice:

    al perseguir objetivos claros podemos ver y actuar de forma clara y bajo la norma de protección

  3. Isabel Cristina Rivera Velásquez dice:

    Excelente información, muy enriquecedora

  4. carmen dice:

    Buena información.

  5. Eduardo Escobar dice:

    Es realmente un tema interesante. Partamos de la base del deseo organizacional de generar cambios amplios y decisivos, la sostenibilidad corporativa se convierte en una herramienta vital, solo en el caso que la corporación este dispuesta a desafiarse.

  6. Anonimo dice:

    La sostenibilidad corporativa no se muestra completamente en nuestro país, ya que las grandes empresas solo resuelven en producir pero no buscar ¿mejorar los impactos ambientales

  7. Nidia Romero dice:

    La sostenible es un factor clave para fomentar el crecimiento en nuevos mercados con la vista puesta en la recuperación económica y en estos momentos de crisis, esta debe fomentarse como una fuente de reducción de costos y aumento de ingresos.

  8. fernanda caneva dice:

    es muy interesante evidenciar la tendencia y su crecimiento, gracias por compartir conocimiento.

  9. Johan Urango dice:

    Las empresas deben tener una formación ética debido a su crecimiento como factor diferenciador en la toma de decisiones.

  10. Andres Trujillo dice:

    Muy buen tema, muy interesante

  11. juan camilo dice:

    si entendemos la sontenibilidad como un medio para generar valor a la organizacion a partir de el uso adecuado de los recurosos logrando un equilibrio entre lo economico, lo social y lo ambiental, lograremos empresas que de verdad generen valor.

  12. NILSON ARRIETA dice:

    Muy buena informacion

  13. JNR dice:

    Sostenibilidad empresarial un equilibrio entre en compromiso social, económico y ambiental

  14. Fabio Neira Venegas dice:

    Que bueno que en Colombia y particularmente en SURA estemos llegando a ésta visión de empresa, porque somos una compañía con todos los recursos: humanos, tecnológicos y financieros para influir positivamente en el desarrollo sostenible de Colombia y en la Sostenibilidad de nuestros clientes y de nuestra misma organización.

  15. anonimo dice:

    una estrategia de sostenibilidad permite plantear soluciones las cuales repercuten en los 3 ámbitos de la sostenibilidad, el ámbito social, económico y medioambiental.

  16. MM dice:

    Es un área transversal de la empresa en donde deben promover el equilibrio, entre lo social, ambiental, económico, maximizando el valor y minimizando los impacto, para poder tener organizaciones que perduren en el tiempo.

  17. Leonardo Villamarin dice:

    La sostenibilidad de ser parte del diario vivir, convertirse en parte del todo a nivel mundial

  18. Andrea Avella Tamayo dice:

    Es un reto para el país y las empresas implementar la sostenibilidad Corporativa, debe ser un dar y un recibir en donde los gobernantes los empresarios los empleados nos comprometemos a dar lo mejor de si siempre ya que impactamos a nosotros mismo a la sociedad, al país y al planeta, para que haya una equidad en todos los aspectos.

  19. Julio Guayacan dice:

    buen tema mil gracias

  20. Brenda Diaz dice:

    La sostenibilidad es el resultado del impacto en lo social por la ética y los principios.

  21. Marcela dice:

    Interesante información. Gracias!!

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